Esto no es una Emergencia. Cervantes Online

Tres mujeres, en algo que podría ser un pozo, se preguntan cómo y cuándo llegaron allí. Su única conexión con el exterior es una luz.

Con Eugenia Alonso, Paula Fernández Mbarak y Julieta Vallina

Producción TNC Martín Lavini
Asistencia de dirección TNC Maximiliano Libera

Cello Lucas Argomedo
Violines y violas Cecilia García
Grabación y mezcla Manuel Schaller
Composición, arreglos y producción musical Lucio Mantel
Iluminación Alejandra Martin
Vestuario Florencia Zavadivker
Escenografía Liza Gieco

Dirección Vilma Rodríguez

La primera

María Galdámez Pinto enciende el aspersor y camina hacia el rosal que fue atacado por una plaga de cochinillas. Pulveriza agua jabonosa sobre tallos y hojas y luego retira los insectos a mano, con cuidado de no pincharse con las espinas. Se propuso dedicar esa tarde de jueves a hacer un poco de mantenimiento de su jardín delantero. No está preocupada por las plantas; si fuera por ella, se podrían secar todas. Solo quiere que Francisco piense que todavía está interesada en hacer cosas.

Está tan concentrada en finalizar la tarea para volver a recostarse en el sofá, que ignora que hace dieciocho segundos se detuvo frente a su casa una camioneta blanca del Departamento de Demografía. Se sobresalta al oír una voz masculina que le pregunta si es DF-8944467/0.

María forma una visera con su mano y distingue, a contraluz, la figura escuálida del agente del gobierno. Solo cuando se levanta puede verlo en detalle. A. Ruiz, dice el gafete en su uniforme.

—¿Es usted? —le pregunta el agente, con voz temblorosa.

María nota que él la reconoció. Ha visto esa mirada de sorpresa miles de veces. Le responde que sí, se saca los guantes y le ofrece su muñeca derecha para que pueda confirmar el dato. El agente le pregunta si hay alguien en la casa y ella dice que no, que su marido no volverá hasta dentro de unas horas.

Ruiz le muestra el documento oficial de notificación, membretado con las dos letras D azules. En el cuerpo del documento, figuran varios párrafos en letra muy pequeña con artículos de una ley que ella conoce de memoria. En negrita y con letra de mayor tamaño, el número de orden del sorteo: 00000000001. Será la primera persona en morir de acuerdo con la Ley Global de Mortalidad Obligatoria y Aleatoria. La camioneta la llevará hacia la instalación de cesión de vida más cercana e, inmediatamente, le aplicarán una inyección. No habrá sufrimiento.

Todas las personas deben morir, no es natural vivir para siempre. María rememora su discurso ante la Asamblea Global. En esa reunión, logró que el Movimiento Pro-Mortalidad, que ella había creado luego de terminar el doctorado, fuera escuchado por primera vez. Eso fue hace ciento cuarenta años y todavía recuerda detalles de aquel día. Vestía el traje beige que le había regalado Francisco para la ocasión. Te va a dar buena suerte, le había dicho cuando se lo dio. Ambos se rieron, siempre se hacían bromas alrededor de los conceptos de suerte, destino o casualidad.

El agente le dice que debe subir a la camioneta. Al llegar al lateral del vehículo, la puerta se abre automáticamente y una voz grabada de mujer la saluda por su nombre. El interior de la camioneta huele a lavanda. Es probable que esté inhalando alguna sustancia calmante, piensa. O, quizás, el agente me aplicó una droga de contacto a través del escáner. Sabe que el gobierno debe haber previsto varias estrategias para enfrentar a aquellos que no quieran renunciar a su inmortalidad. Cada vez son menos, pero los que quedan podrían resistirse con violencia.

A través del vidrio polarizado, ve al agente colocar un código con la notificación en la puerta de su casa. La reglamentación de la ley indica que, en caso de que la persona a morir estuviera sola al momento del retiro, no se puede comunicar con amigos o familiares. La idea es que no se demore innecesariamente el procedimiento. Tal vez esa medida se revise con el tiempo, a muchas personas le parece muy poco humana. Ruiz regresa a la camioneta. María lo supone aliviado por no tener que lidiar con una despedida incómoda.

María oye cómo se abre la puerta delantera y se enciende el vehículo. Observa su casa por última vez. Detrás del rosal, las pequeñas gotas que salen del aspersor forman un arcoíris. Se olvidó de cerrar la llave de paso del agua y tampoco programó la función de riego eficiente. Cuando Francisco regrese a las diez de la noche, como todos los jueves, encontrará el jardín encharcado. Ella imagina que él chasqueará la lengua al notar el descuido y correrá a cerrar la canilla, como si con eso pudiera resolver algo. Tal vez, la situación lo lleve a advertir que, en los últimos meses, habían vuelto las distracciones de María y que ahora eran más graves. Y se preocupará, porque seguramente tendrán que aumentar la dosis de Patmex y con más Patmex habrá más pesadillas. Sin embargo, sus preocupaciones por la salud de María desaparecerán cuando descifre el código sobre la puerta y lea la notificación.

Partir de la noticia. Ejercicio de creación*

https://www.lanacion.com.ar/sociedad/un-rinon-16-ovulos-45-litros-de-sangre-la-mujer-que-dona-partes-de-su-cuerpo-a-extranos-nid1976552/

En Reino Unido, una mujer dona diferentes partes de su cuerpo.

Una mujer siente que lo tiene todo y, por eso, decide deshacerse de sus órganos.

Una mujer, que siente que lo tiene todo, recibe un premio. No soporta la idea y arroja el trofeo al público en el momento de la premiación.

Una mujer recibe el Premio Regional de la Orquídea. Acepta el premio.

Una mujer recibe el Premio Nacional de la Orquídea. Es uno de los momentos más felices de su vida. Acepta el premio. Muere a los pocos segundos.

Una mujer en un escenario está sentada mientras mira un trofeo. Entra otra mujer a limpiar el escenario.

La mujer que entra a limpiar le dice a la mujer sentada que no debería estar allí.

*Ejercicio iniciado en el taller «Escritura teatral a partir de un personaje», a cargo de Jorgelina Aruzzi. Ruta de escritura.

Esto no es una emergencia

Tres mujeres en un pozo se preguntan cómo y cuándo llegaron allí. Su única conexión con el exterior es una luz a la que le hablan. «Esto no es una emergencia» fue seleccionada en el marco del concurso Nuestro Teatro, organizado por el Teatro Nacional Cervantes para ser representada y filmada en la sala María Guerrero del TNC.

Poema collage

Un futuro no muy lejano

Tareas simples y repetitivas

Sin criterios sofisticados de decisión

Poblaciones que envejecen

Qué hacer con estas personas

Reordenamiento, no despido

Necesitamos que todos trabajen: robots y personas

Nuevas habilidades

Elementos robóticos en los tejidos orgánicos

Interacción estructurada

El algoritmo se vuelve sólido

Un toque humano

Marta, Mirta y Luis

Mirna Cabrera y Mara Mantelli, con dirección de Román Lamas (Teatro El Damero)

Es de noche. Dentro de la sala velatoria, Mirta está sola frente al cajón en el que está Luis, su esposo de toda la vida. El silencio y la tranquilidad son interrumpidos por la llegada de Marta, la amante del muerto desde hace varios años. El encuentro de ambas mujeres, tan diferentes a la vista, se inicia con tensión y reproches por ese hombre que han compartido. Pero rápidamente Luis pierde el protagonismo de su conversación para orbitar en ella de forma cada vez más lejana, hasta desaparecer. Mirta y Marta comparten una historia más allá de Luis y, antes de salir juntas de la sala velatoria revelarán quién es la primera persona que tuvieron en común. LEER OBRA.

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Los invitaría a comer un asado

Cierre de portón

Agua que sale de una manguera e impacta contra la vereda

No quiero decir nada

A ver si papá quiere

Hombre con anteojos lleva dos bolsas naranjas

Pero estamos en cuarentena

Se abre y se cierra la tapa de un contenedor de residuos

Mujer con bastón y changuito

La garganta roja

No me cortes

Ja, ja, ja

Sirena de ambulancia

Auto blanco

No me acuerdo

Cómo desearía estar allá

Hombre con bermuda negra entra al edificio

¿Y la nena?

Mujer vestida de blanco barre el balcón

Que no salga

No entra más gente.