¿No podrías correr el auto?

Ejercicio de escritura de monólogo, en degradé (de «claro» a «oscuro»). En cada tonalidad del degradé, se añade una oración hasta llegar a la tonalidad 7.

1
Disculpame, ¿no podrías correr el auto un poquito?

2
Me estás tapando la salida de la cochera y tengo que ir a trabajar.
Son unos centímetros, nada más.

3
Si te pegás un poco al auto de adelante, creo que puedo salir. Medio justita, pero voy a poder.
Después volvés al lugar, yo no llego hasta tarde.
Con el día que voy a tener hoy, con suerte termino a las diez de la noche.

4
Ah, mirá: ahí enfrente, se liberó un espacio.
De ese lado no tenés salidas de auto y, si querés, podés dejarlo estacionado.
Antes había un trapito, pero se lo llevaron preso por un tema de drogas. Ni siquiera vas a tener que pagarle a nadie.
Bajo a la calle y te paro el tránsito, así cruzás tranquilo.

5
No me molesta ¿eh?
Hagamos así: pasa el camión de gaseosas y me paro en medio de la calle hasta que te cruces.
¿Qué pasó?
¿Se te pegaron las ruedas al asfalto?
Dale, que si llego tarde justo hoy, mi jefe me va a matar.

6
Parece que nunca hubieras tenido responsabilidades o un horario que cumplir.
Y, encima, te quedás ahí tranquilo, con esa sonrisa sobradora, como si vos fueras el que tiene la razón.
Y si vos sos el que tiene la razón, ¿yo qué soy?
¿La loca que grita incoherencias?
¡No, no puede ser que todo siempre esté al revés!
¡La calle, el trabajo, el país, el mundo!

7
Cada uno preocupado por su quintita y los demás ¡que se mueran!
Igual, ya entendí, el problema soy yo, por preocuparme, por pensar en las necesidades de las otras personas.
¿De qué te sirve cuidar a tu suegra como una boluda si después el garca del hijo te va a dejar porque “lo nuestro ya no tiene magia como antes”?
¿Para qué vas a dejar la vida en el trabajo si los ascensos siempre son para los amigotes del jefe?
¿Qué sentido tiene respetar las reglas cuando los que las ignoran son los que la pasan mejor?
Sí, el problema soy yo, por pensar que el mundo va a cambiar, pero hoy se termina.
El auto va a salir del garage en tres minutos y se va a llevar puesto todo lo que tape su camino.

Epígrafe

Bajo las escaleras luego de registrar mi huella digital en lo que parece haber sido una biblioteca escolar. El acto que acaba de suceder permitirá que, cada vez que apoye mi dedo índice en el lector de la institución A, se generen datos y metadatos que podrán ser visualizados en la institución B, la institución C y, tal vez, en la D. Esos datos y metadatos se almacenarán, por un tiempo no informado, en instalaciones llamadas nubes, que están a nivel del suelo, construidas de minerales y plástico y que requieren de energía y agua para subsistir. Pero yo no debo pensar en la nube, me tengo que concentrar en apoyar el dedo sobre el lector en los días y horarios estipulados para que, al inicio de cada mes, aparezca en mi pantalla el número que me permite tener un espacio en este sector del planeta.

9, 10 y 11 (Cualquier naturaleza)

9
Un día duro y transparente
un prisma que aplasta
al cerebro primate
que inventó y temió el futuro.

10
Escribo
con mis piernas erosionadas
sobre esta montaña cansada del viento.
Nos hermana
el apetito por encontrar
(antes de habernos dispersado del todo)
una forma de registrar
que existimos alguna vez.

11
Como un Doppler inverso
los sonidos se alejan
el tímpano ya no vibra
todo está quieto.

Busco dentro de mí
partículas que ya no existen.
Luego deja de existir
quien buscaba.

Descubro que, hace tiempo,
(como si el tiempo fuera algo que existe)
el suelo era quien caminaba
no eso que llamaba yo.

Qué hacer si te encontrás con ese otro viajero del tiempo en el sector de productos de pronto consumo del supermercado

Ante todo, conservar la calma. Respirar con normalidad, interrumpir el suspiro antes de que el globo de aire salga ruidoso por la nariz y la boca. Bajar las pulsaciones con la consabida técnica de respiración: inhalar, retener el aire, exhalar y mantener los pulmones vacíos por un mismo período de tiempo. Demostrar ante los Actuales que te encontrás en el tiempo y el espacio correctos. Actuar como una persona más, que lidia con una situación económica desafiante y busca comprar lo más barato posible a esta altura del mes. Evitar el contacto visual directo con ese otro viajero del tiempo, pero dejarse atrapar de soslayo por la cicatriz en la mejilla, un río de carne nacido de tu mano que no logra ser del todo tapado por la barba. Sentir que él también te observa lateralmente y reconoce quién sos. Sentir su mirada que te atraviesa como una espada y deja todo tu interior expuesto. Fingir que estás leyendo los ingredientes del paquete de galletitas, mientras te preguntás qué pudo haber pasado con la implementación de la Resolución para que se haya producido el cruce. Guardar el paquete de galletitas en el canasto y tomar un limpiador de vidrios cuando escuchás el zumbido metálico de la cámara de seguridad. Recordar que en esta línea específica la enemistad entre ambos, como personas y como miembros de diferentes partidos, ya fue superada. Dejar que el cerebro repase algunas imágenes aparentemente inocentes, pero que resultaron ser catastróficas para ambos: unos dedos que recorren las curvas de un tablón de cedro, el color rosa pálido de las flores de un azulejo, el olor de la salvia fresca y la caricia amarga de la cerveza ilegal. Impedir que el cerebro lo incluya a él en las imágenes. Temer que estén siendo víctimas de algún tipo de trampa, aunque sepas que la Organización no suele tender trampas. Dejar el limpiador de vidrios en su lugar y caminar en sentido opuesto al de él. Escuchar sus pasos detrás y confirmar, a través del espejo parabólico, que él te sigue con mirada escéptica pero paso firme. Escuchar que pronuncia ese nombre por el que nadie te llama aquí, con un signo de pregunta. Sentir cómo los músculos de tus dedos pierden tono y oír el ruido del canasto que choca con el piso cerámico del supermercado. Dejar caer el canasto con el paquete de galletitas. Ante la situación incomprensible de volver a encontrarse y sus posibles causas y efectos, lanzarte a correr y evadir como aprendiste en ese futuro fatídico, sin dejar de recordar que fue él quien te enseñó esa técnica. A pesar de que las chances de éxito sean muy pocas, hacer todo lo posible por impedir que se rompa el tiempo una vez más. 

Crear con palabras

Desde mi proyecto Banquete Creativo, estoy organizando el webinario gratuito «Crear con palabras». Se trata de un encuentro 100% dinámico orientado a docentes y coordinadores de talleres de escritura y diseñado para diseñado para experimentar en vivo el poder de los disparadores creativos. Al finalizar del webinario, los asistentes se llevarán herramientas metodológicas listas para implementar en aulas y talleres de escritura.

Link para más información e inscripción.

El trabajo de papá

En la escuela, la maestra me pregunta de qué trabaja mi papá. Yo no sé muy bien el nombre de lo que hace, porque no tiene un trabajo normal como la mamá de Agus, que es enfermera, o el papá de Cami, que es verdulero. Mi papá vende pájaros, pero no cualquier pájaro, solo unos que tienen colores muy lindos. Los va a buscar con la camioneta y los guarda en el galpón hasta que sale a venderlos. Cuando él no está, me gusta ir a ver a los pájaros, aunque a veces aletean con tanta fuerza que hacen temblar las jaulas. Ahí salgo corriendo, porque me eso me mata del miedo. El otro día, mi hermano le dijo a papá que no entendía a la gente que compraba pájaros para encerrarlos. Papá se enojó y le dijo que no se olvidara de que la play se la compró con la plata de esa gente. Para mí, una cosa no tiene nada que ver con la otra, pero es cierto que cuando vende bien nos compra todo lo que le pedimos. Por las dudas, a la maestra le digo que mi papá hace mudanzas.

Casada con un fantasma

Al principio, mi familia no estuvo de acuerdo con la elección amorosa que tomé. “Siempre tan snob”, me acusaron mis padres, tías, primos e, incluso un pariente de octavo grado al que apenas conocía. Pero yo persistí y el tiempo hizo el trabajo de trocar sus miradas juzgadoras por otras resignadas. Es cierto que no lo puedo ver, pero eso no lo convierte en el peor de los maridos. Vea cómo es la cosa que hoy brindaremos por nuestras bodas de oro. Y como cada año, yo voy a beber de ambas copas.

Taller: ¿Sobre qué escribo?

En el taller exploraremos cómo los titulares periodísticos, la poesía blackout, las obras de
arte y las consignas creativas para conectar palabras se pueden convertir en fuentes de
inspiración a la hora de enfrentar la hoja en blanco. Al final del encuentro, cada participante
se llevará su propia caja de herramientas creativas. Conversaremos sobre cómo salir a
buscar la inspiración de manera activa y cómo recopilar materiales que funcionen como
estímulos creativos. Asimismo, los y las participantes escribirán textos y los compartirán en
el grupo, con el foco puesto en identificar qué impulsó la escritura en cada caso.

Se requiere cuaderno y lapicera para los ejercicios de escritura. Se entregará un
documento con propuestas de ejercicios para continuar con la práctica al finalizar el taller.
No se necesitan conocimientos previos. Público destinatario: personas a partir de los 16
años. Entre los asistentes, se sorteará un mazo del juego de cartas “Palabras al Vuelo”, de
Banquete Creativo.

Link para informes e inscripción: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdGhGfxRT0Dknf8ezVuXLswgxNttnW94go573OJwiChTmRH7g/viewform

Un collage y un poema

Podría estar nadando en el océano con las ballenas
o en una pileta, con mis compañeras de nado sincronizado,
en esta tarde interminable de noviembre.
Pero aquí estoy, aguantando el estornudo ruidoso y seco
que viene siempre después de que la señorita borre el pizarrón
mientras recito las riquezas de una tierra que jamás voy a conocer.