Poema semi-automático

Instrucciones:

1. Ingresar al siguiente intérprete de Python: https://www.programiz.com/python-programming/online-compiler/

2. En main.py borrar el texto que figura y pegar el texto de abajo

3. Hacer click en «Run». El programa se ejecutará en la segunda columna.

4 Responder las preguntas. Al final, se generará un poema

Texto para pegar

*A partir del surgimiento del COVID-19, la internet se ha visto invadida por una catarata de textos sobre la pandemia. Textos que son leídos a diario por millones de personas que necesitan comprender qué está sucediendo y qué podría suceder.

A los fines de encontrar un nuevo sentido para esta abundancia de textos y, a partir de la propuesta de la “escritura no creativa” (Kenneth Goldsmith), se recortaron diferentes cadenas de caracteres (o “strings”, en el lenguaje de la programación) desde artículos periodísticos, investigaciones científicas, normas legales y notas de reflexión disponibles online sobre la pandemia de COVID-19, para transformarlos en potenciales versos de poemas. El ejercicio de reacomodamiento y resignificación se produce a través de un programa informático sencillo. Ya que a las cadenas de caracteres cargadas en el sistema se le suman las respuestas que redacta cada uno de los interactuantes, cada poema generado es único.

La cabeza del presidente

Personajes:

Mujer vestida de tailleur.

Hombre vestido de traje.

Una oficina. Hay un escritorio y una silla. La mujer camina en círculos. Entra el hombre.

HOMBRE: ¿El presidente está listo para firmar el tratado? El primer ministro no puede esperar más.

MUJER: No va a salir. Hubo un inconveniente.

HOMBRE: ¿Qué pasó?

MUJER: Tuvo un ataque de pediculosis.

HOMBRE: ¿De qué?

MUJER: De piojos. Hace horas que se está rascando la cabeza. Está fuera de control.

HOMBRE: ¿Le pusieron algo?

MUJER: Piretrina, butóxido de piperonilo, vinagre… Le pasamos el peine fino. Los piojos ni se dieron por enterados.

HOMBRE: ¿Probaron con kerosene?

MUJER: No quiso.

HOMBRE: Pero ¿cómo le pudo haber pasado algo así?

MUJER: Creemos que fue en la inauguración de la escuela.

HOMBRE: ¿Inauguraron una escuela?

MUJER: Bueno, reinauguraron… La pintaron o algo así, creo.

HOMBRE: Seguro que se puso a abrazar chicos, ¿no? ¿Cuántas veces le dije que solo lo hiciera cuando es estrictamente necesario? Ni siquiera es año electoral.

MUJER: Usted sabe que él no es de escuchar consejos.

HOMBRE: Sí, cuando algo se le pone en la cabeza.

MUJER: Adentro o afuera.

HOMBRE: No se le va más.

MUJER: No quiere que lo vean en este estado.

HOMBRE: Bueno, que venga el doble entonces. Solo tiene que sacarse una foto y firmar.

MUJER: El doble pidió el día libre. Hoy le tocaba hacer adaptación en el jardín de la hija.

HOMBRE: ¿Y el doble del doble?

MUJER: Está demorado por un piquete.

HOMBRE: ¡Este país no puede funcionar así!

MUJER: ¿Qué quiere que le diga? Si la cabeza está mal, todo lo demás está mal.

HOMBRE: Y pensar que es solo cuestión de mandar un par de mensajes.

MUJER: Y mostrar las pruebas.

HOMBRE: Sí, es tan fácil.

MUJER: No sé por qué no se hace más seguido.               

HOMBRE: ¿Lo hacemos?

MUJER: ¡Hagámoslo!

La mujer abre el cajón del escritorio y saca un par de carpetas colmadas de hojas. El hombre mete su mano en un bolsillo de su saco, saca un celular y teclea. El hombre y la mujer se paran enfrentados.

HOMBRE: El otro es peor.

MUJER: Pero, por ahora, podemos controlar lo que tiene en la cabeza.

Surcos de Sudáfrica

1
Luego de observarla en silencio y, en forma de cumplido, le dijo que si ella quisiera casarse allí podría conseguir varias vacas.

2
Coloured, ni blanco ni negro. Si venís desde el este, sos Indian. Podés comer en un restaurante portugués halal.

3
Todo parece estar bien. Hasta que el ojo hace foco y nota el cerco eléctrico sobre la laguna artificial que rodea el moderno edificio de oficinas.

4
Discusiones geográficas sobre la verdadera “cuna de la humanidad”.

5
En este barrio no hay veredas. Solo paredones y calle. Recuerdo las publicidades de aseguradoras que veo todo el tiempo en la televisión. ¿Pensó usted qué le pasaría a su familia si muere en un accidente de tránsito?

6
La iglesia aún conserva en sus paredes los huecos de las balas. Balas desde dentro y desde afuera. Estudiantes sin escapatoria.

7
Mr. Price es el más genuino crisol de razas. Ropa muy barata de origen chino. Música alegre de fondo.

8
Cuando un elefante agoniza, su manada forma círculo a su alrededor y juntos esperan la muerte. Al llegar el fin, los elefantes sobrevivientes hacen sonar sus trompas al unísono.

9
Solo basta una pequeña chispa.

10
Cada tanto, en el camino, brota un bloque con restaurantes de cadena. Es siempre la misma imagen, los mismos restaurantes en el mismo orden. Como si alguien se hubiera dedicado a copiar y pegar a lo largo de la traza de la ruta.

Esto no es una Emergencia. Cervantes Online

Tres mujeres, en algo que podría ser un pozo, se preguntan cómo y cuándo llegaron allí. Su única conexión con el exterior es una luz.

Con Eugenia Alonso, Paula Fernández Mbarak y Julieta Vallina

Producción TNC Martín Lavini
Asistencia de dirección TNC Maximiliano Libera

Cello Lucas Argomedo
Violines y violas Cecilia García
Grabación y mezcla Manuel Schaller
Composición, arreglos y producción musical Lucio Mantel
Iluminación Alejandra Martin
Vestuario Florencia Zavadivker
Escenografía Liza Gieco

Dirección Vilma Rodríguez

La primera

María Galdámez Pinto enciende el aspersor y camina hacia el rosal que fue atacado por una plaga de cochinillas. Pulveriza agua jabonosa sobre tallos y hojas y luego retira los insectos a mano, con cuidado de no pincharse con las espinas. Se propuso dedicar esa tarde de jueves a hacer un poco de mantenimiento de su jardín delantero. No está preocupada por las plantas; si fuera por ella, se podrían secar todas. Solo quiere que Francisco piense que todavía está interesada en hacer cosas.

Está tan concentrada en finalizar la tarea para volver a recostarse en el sofá, que ignora que hace dieciocho segundos se detuvo frente a su casa una camioneta blanca del Departamento de Demografía. Se sobresalta al oír una voz masculina que le pregunta si es DF-8944467/0.

María forma una visera con su mano y distingue, a contraluz, la figura escuálida del agente del gobierno. Solo cuando se levanta puede verlo en detalle. A. Ruiz, dice el gafete en su uniforme.

—¿Es usted? —le pregunta el agente, con voz temblorosa.

María nota que él la reconoció. Ha visto esa mirada de sorpresa miles de veces. Le responde que sí, se saca los guantes y le ofrece su muñeca derecha para que pueda confirmar el dato. El agente le pregunta si hay alguien en la casa y ella dice que no, que su marido no volverá hasta dentro de unas horas.

Ruiz le muestra el documento oficial de notificación, membretado con las dos letras D azules. En el cuerpo del documento, figuran varios párrafos en letra muy pequeña con artículos de una ley que ella conoce de memoria. En negrita y con letra de mayor tamaño, el número de orden del sorteo: 00000000001. Será la primera persona en morir de acuerdo con la Ley Global de Mortalidad Obligatoria y Aleatoria. La camioneta la llevará hacia la instalación de cesión de vida más cercana e, inmediatamente, le aplicarán una inyección. No habrá sufrimiento.

Todas las personas deben morir, no es natural vivir para siempre. María rememora su discurso ante la Asamblea Global. En esa reunión, logró que el Movimiento Pro-Mortalidad, que ella había creado luego de terminar el doctorado, fuera escuchado por primera vez. Eso fue hace ciento cuarenta años y todavía recuerda detalles de aquel día. Vestía el traje beige que le había regalado Francisco para la ocasión. Te va a dar buena suerte, le había dicho cuando se lo dio. Ambos se rieron, siempre se hacían bromas alrededor de los conceptos de suerte, destino o casualidad.

El agente le dice que debe subir a la camioneta. Al llegar al lateral del vehículo, la puerta se abre automáticamente y una voz grabada de mujer la saluda por su nombre. El interior de la camioneta huele a lavanda. Es probable que esté inhalando alguna sustancia calmante, piensa. O, quizás, el agente me aplicó una droga de contacto a través del escáner. Sabe que el gobierno debe haber previsto varias estrategias para enfrentar a aquellos que no quieran renunciar a su inmortalidad. Cada vez son menos, pero los que quedan podrían resistirse con violencia.

A través del vidrio polarizado, ve al agente colocar un código con la notificación en la puerta de su casa. La reglamentación de la ley indica que, en caso de que la persona a morir estuviera sola al momento del retiro, no se puede comunicar con amigos o familiares. La idea es que no se demore innecesariamente el procedimiento. Tal vez esa medida se revise con el tiempo, a muchas personas le parece muy poco humana. Ruiz regresa a la camioneta. María lo supone aliviado por no tener que lidiar con una despedida incómoda.

María oye cómo se abre la puerta delantera y se enciende el vehículo. Observa su casa por última vez. Detrás del rosal, las pequeñas gotas que salen del aspersor forman un arcoíris. Se olvidó de cerrar la llave de paso del agua y tampoco programó la función de riego eficiente. Cuando Francisco regrese a las diez de la noche, como todos los jueves, encontrará el jardín encharcado. Ella imagina que él chasqueará la lengua al notar el descuido y correrá a cerrar la canilla, como si con eso pudiera resolver algo. Tal vez, la situación lo lleve a advertir que, en los últimos meses, habían vuelto las distracciones de María y que ahora eran más graves. Y se preocupará, porque seguramente tendrán que aumentar la dosis de Patmex y con más Patmex habrá más pesadillas. Sin embargo, sus preocupaciones por la salud de María desaparecerán cuando descifre el código sobre la puerta y lea la notificación.

Partir de la noticia. Ejercicio de creación*

https://www.lanacion.com.ar/sociedad/un-rinon-16-ovulos-45-litros-de-sangre-la-mujer-que-dona-partes-de-su-cuerpo-a-extranos-nid1976552/

En Reino Unido, una mujer dona diferentes partes de su cuerpo.

Una mujer siente que lo tiene todo y, por eso, decide deshacerse de sus órganos.

Una mujer, que siente que lo tiene todo, recibe un premio. No soporta la idea y arroja el trofeo al público en el momento de la premiación.

Una mujer recibe el Premio Regional de la Orquídea. Acepta el premio.

Una mujer recibe el Premio Nacional de la Orquídea. Es uno de los momentos más felices de su vida. Acepta el premio. Muere a los pocos segundos.

Una mujer en un escenario está sentada mientras mira un trofeo. Entra otra mujer a limpiar el escenario.

La mujer que entra a limpiar le dice a la mujer sentada que no debería estar allí.

*Ejercicio iniciado en el taller «Escritura teatral a partir de un personaje», a cargo de Jorgelina Aruzzi. Ruta de escritura.