Luego de su exitosa experiencia como agujero de queso Gruyère, ya no quería dedicarse a puestos menores como agujero de hoja de carpeta o de zapatilla. Ahora se sentía preparado para algo mayor, por eso se postuló como agujero negro.
Luego de su exitosa experiencia como agujero de queso Gruyère, ya no quería dedicarse a puestos menores como agujero de hoja de carpeta o de zapatilla. Ahora se sentía preparado para algo mayor, por eso se postuló como agujero negro.
Tuve el honor de participar en la antología «Poemas de las dos orillas», publicada en honor de la escritora uruguaya Sylvia Puentes de Oyenard por el Centro Benjamín de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras de Bolivia. El libro será distribuido entre los colegios fiscales de Bolivia con el fin de incentivar el hábito de la lectura entre los niños.
Aquí mi pequeño aporte

El presidente de la Sociedad Poética firmó un decreto, que establecía que los socios teníamos prohibido escribir poemas de amor. Estaba tan triste por haber sido abandonado, que no quería que nadie hablara sobre el tema. ¿Pero sobre qué vamos a escribir?, preguntó uno de los miembros de la sociedad. Escriban poemas útiles, por ejemplo, sobre los alimentos que tienen vitamina A o qué conviene sembrar en cada temporada, respondió. En la siguiente elección, hicimos algo realmente útil: votamos a otro presidente.
Yo solía dedicarme a recrear dichos y refranes. En uno de mis actos, sostenía un pájaro con la mano derecha mientras que, con la otra, señalaba los cien pájaros que sobrevolaban las cabezas del público. «¡Ah, es mejor apostar a lo seguro aunque parezca poca cosa!», se oía entre los asistentes. En otro, me disfrazaba de herrero e intentaba cortar un churrasco con un cuchillo de palo. “¡Ah, qué botarate! ¡Podría hacerse uno de metal!», decía la gente. No me podía quejar, me iba bastante bien con ese trabajo. Sin embargo, todo acabó de forma abrupta cuando me metí en un berenjenal.
Aquí les comparto la entrevista que me hicieron para el newsletter de Sigmar (detrás del libro y del diploma enmarcado estaba escondido Ulises).

El día de su cumpleaños, Teresa Carballo recibió un email muy afectuoso de su padre, quien había muerto unos meses atrás. Luego del sobresalto inicial, recordó que él había contratado los servicios de M@s @ll@®. La empresa se encargaba de usar la casilla de correo de sus clientes fallecidos para que, en ocasiones especiales, sus seres queridos siguieran recibiendo mensajes de parte de ellos.
A los pocos días, Teresa volvió a recibir un mensaje de su padre. Esta vez le decía que estaba bien y que no se preocupara por él. Para Navidad, su padre se disculpaba por ciertas asperezas en la relación durante los últimos años. Luego, le llegó un mensaje en el que le decía que sus abuelos le mandaban saludos.
Sin embargo, el email que más la impresionó fue el que tenía a M@s @ll@® como remitente. Decía: “Le enviamos este email en referencia al usuario Augusto Carballo, en su calidad de referente post-mortem. Debido a que nunca pudimos acceder a la casilla de correo del usuario, nos vimos imposibilitados de brindar nuestro servicio. Por lo tanto, le solicitamos pase a cobrar por nuestras oficinas la suma que él oportunamente pagó”.
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Mario Pomodoro era experto en contar cuadrúpedos. En pocos segundos, podía calcular el número exacto de vacas que pastaban en la pradera o de gacelas que participaban de una estampida.
Al final de su vida, decidió pasar su conocimiento a una joven discípula.
—¿Cómo es la técnica? —preguntó ella, anotador en mano.
—Es sencillo —le dijo con su último aliento—: cuenta todas las patas y divídelas por cuatro.
Al famoso explorador Garmendio Flores le habían encomendado la misión de encontrar el amuleto más poderoso del mundo. Y luego de viajar por más de diez años y recorrer todos los continentes, lo encontró: en un extenso pastizal africano, halló al trébol de cuatro ojos.
Aparte de mostrarnos todos los problemas que hay en el mundo, los periódicos son una fuente inmensa de palabras, que podemos usar para crear.

Esta técnica la conocí a través el libro de Austin Kleon y consiste en tomar un artículo periodístico como materia prima para esculpir un poema, haiku o una respuesta oracular. Solo hay que tachar las palabras que sobran.

La técnica en video.