Salida laboral (2)

Yo solía dedicarme a recrear dichos y refranes. En uno de mis actos, sostenía un pájaro con la mano derecha mientras que, con la otra, señalaba los cien pájaros que sobrevolaban las cabezas del público. «¡Ah, es mejor apostar a lo seguro aunque parezca poca cosa!», se oía entre los asistentes. En otro, me disfrazaba de herrero e intentaba cortar un churrasco con un cuchillo de palo. “¡Ah, qué botarate! ¡Podría hacerse uno de metal!», decía la gente. No me podía quejar, me iba bastante bien con ese trabajo. Sin embargo, todo acabó de forma abrupta cuando me metí en un berenjenal.

M@s @ll@®

El día de su cumpleaños, Teresa Carballo recibió un email muy afectuoso de su padre, quien había muerto unos meses atrás. Luego del sobresalto inicial, recordó que él había contratado los servicios de M@s @ll@®. La empresa se encargaba de usar la casilla de correo de sus clientes fallecidos para que, en ocasiones especiales, sus seres queridos siguieran recibiendo mensajes de parte de ellos.

A los pocos días, Teresa volvió a recibir un mensaje de su padre. Esta vez le decía que estaba bien y que no se preocupara por él. Para Navidad, su padre se disculpaba por ciertas asperezas en la relación durante los últimos años. Luego, le llegó un mensaje en el que le decía que sus abuelos le mandaban saludos.

Sin embargo, el email que más la impresionó fue el que tenía a M@s @ll@® como remitente. Decía: “Le enviamos este email en referencia al usuario Augusto Carballo, en su calidad de referente post-mortem. Debido a que nunca pudimos acceder a la casilla de correo del usuario, nos vimos imposibilitados de brindar nuestro servicio. Por lo tanto, le solicitamos pase a cobrar por nuestras oficinas la suma que él oportunamente pagó”.

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Salida laboral (I)

Mario Pomodoro era experto en contar cuadrúpedos. En pocos segundos, podía calcular el número exacto de vacas que pastaban en la pradera o de gacelas que participaban de una estampida.
Al final de su vida, decidió pasar su conocimiento a una joven discípula.
—¿Cómo es la técnica? —preguntó ella, anotador en mano.
—Es sencillo —le dijo con su último aliento—: cuenta todas las patas y divídelas por cuatro.

Buena suerte

Al famoso explorador Garmendio Flores le habían encomendado la misión de encontrar el amuleto más poderoso del mundo. Y luego de viajar por más de diez años y recorrer todos los continentes, lo encontró: en un extenso pastizal africano, halló al trébol de cuatro ojos.

Preguntas incómodas

En el desierto, cientos de animales corren hacia lo que creen que es una fuente de agua. Al llegar, descubren que han sido víctimas de un espejismo colectivo.

—¿Cómo puede ser que la naturaleza nos engañe de este modo? —pregunta uno.

—¿Cómo puede ser que nos comuniquemos a través de palabras? —cuestiona otro.

—¿Cómo puede ser que, de todos los idiomas que existen, hablemos castellano? —agrega un tercero.

Todos se miran con desconcierto.

―¿Y si hacemos como si esto nunca hubiera ocurrido? —propone un cuarto.

Los animales acuerdan en olvidarse del hecho. Y algunos se comen a sus anteriores interlocutores.

Compañeros de viaje

Todavía estaba en la cama cuando oí el traqueteo de un tren que avanzaba sobre la calle. Cuando el tren se detuvo, alguien gritó “¡Estación Amanda!”. Desde mi balcón, vi una antigua locomotora a vapor, seguida de cuatro vagones azules. “Vas a llegar tarde si no abordás este tren”, me advirtió el guarda. Salí a la calle sin siquiera cambiarme el pijama. El guarda me indicó que me sentase en el asiento 13B.

A mi lado, un hombre de sombrero, traje y maletín miraba con asombro el interior del vagón. “Cada noche están más extraños los sueños, ¿no?”, le pregunté. “Dígamelo a mí, que cuando estoy despierto soy un rinoceronte”, me respondió.

Sorpresa auricular

Todos saben que cuando una oreja humana es lavada por milésima vez, esta se cae y crece una nueva. En la mayoría de los casos, se forma una oreja idéntica a la anterior. A veces, se produce alguna falla y aparece una menos redonda o con más forma de trompeta. Solo en rarísimas excepciones, crece algo totalmente diferente. Eso le pasó a Isidora Pi. Su oreja izquierda fue reemplazada por una jirafa.