Escena

Una mujer camina nerviosa sobre el escenario. Olvidó el texto de la obra. Otra mujer, sentada en una butaca, anota que la actriz es poco profesional. La autora mira a ambas y se golpea la frente.
—¡Así no lo imaginé! —grita—. Vos, la que está sentada, vas a volver a la ficha. Tal vez me sirvas para otra novela.
—¿Y yo? —pregunta la mujer sobre el escenario.
—Vos quedás liberada. Te podés ir.
—¡No! Puedo mejorar, lo juro. Mario me está buscando y no quisiera volver a su mente.

Diatriba contra una jarra

No te parecés para nada a un elefante. No podés protegerme de la lluvia. Mucho menos puedo esperar que escribas algo lindo. Tampoco algo feo. No servís para proyectar películas ni para proponer un sistema de coordinación de semáforos. No podés dar clases de yoga, ni clases de aeróbics o de apoyo de matemática o geografía. No sos alguien que sepa las direcciones de los museos más importantes. No podés manejar un colectivo y tampoco tenés idea de para qué sirve la senda peatonal. No cantás, no recitás poemas ni te comunicás en lengua de señas. No sos comestible, no sos blanda, no sos gustosa. No tenés wifi, no te conectás a nada, no sos un barco, ni siquiera una balsa. No podés levantarte si alguien te empuja. No podés alejarte de los que te molestan. Pero lo que más me indigna de todo es que ni siquiera tenés la delicadeza de decir gracias.

Jarra para lavar el pelo de personas que ya no están

Si se desea usar la jarra para lavar el pelo de las personas que ya no están, primero hay que conocer a alguien que ya no esté. Puede ser alguien que ya no esté de nuestro grupo más cercano o alguien que ya no esté de un círculo más alejado, como Napoleón. Lo importante es que esta persona tenga pelo que lavar. Llamar a la persona que ya no esté con mucho cariño, recordándole que es hora de lavar su pelo; por ejemplo, se le puede decir que su cabeza ya está oliendo mal. Esperar a que venga la persona. A veces pueden pasar varias décadas, así que es necesario emprender la tarea con mucha paciencia. Pedirle a la persona que ya no está que se siente en una silla o en un banco (jamás un sillón) y que lleve su cabeza levemente hacia atrás. Tomar la jarra y volcar la sustancia lavadora de pelo sobre la cabeza de la persona que ya no está. Al principio, volcar solo un chorrito y preguntarle si la temperatura es adecuada. Si dice que sí, volcar toda la sustancia. Si dice que no, aumentar o disminuir la temperatura de la sustancia según sea el caso. No es necesario hacer espuma ni enjuagar. Cuando se terminó la tarea, decirle a la persona que ya no está que se puede levantar y retirarse. Guardar la jarra fuera del alcance de niños.

Audiencia semanal

Era lunes y el rey estaba sentado en su trono para las audiencias semanales. Un doctor fue el primero en hablar: había descubierto un tratamiento para la pérdida de memoria. “¿Por qué me habría de interesar algo así?”, preguntó el rey. “Primero y principal, Su Majestad, sus audiencias semanales son los viernes”, le contestó el doctor.