Desaparecer

En el andén de la estación ferroviaria, un hombre de abrigo marrón percibe en su cuerpo el consabido hormigueo. Todo empieza en las manos, por lo que las observa con curiosidad. En su caso, es la mano izquierda. Las falanges se desvanecen como si una brisa las barriera. Su alianza de matrimonio tamborilea en el suelo. El proceso es de unos pocos segundos, suficientes para ver que un niño lo señala con la boca abierta. La madre baja la mano del niño y tapa sus ojos. Del hombre de abrigo marrón solo queda una montaña de ropa desinflada. La madre del niño divisa al guarda de la estación y lo llama. El guarda se acerca con una bolsa plástica, en la que arroja las pertenencias. Mientras toma la alianza del suelo, siente que un cosquilleo en su cuerpo. La mano derecha se esfuma desde el pulgar.

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