Si se desea usar la jarra para lavar el pelo de las personas que ya no están, primero hay que conocer a alguien que ya no esté. Puede ser alguien que ya no esté de nuestro grupo más cercano o alguien que ya no esté de un círculo más alejado, como Napoleón. Lo importante es que esta persona tenga pelo que lavar. Llamar a la persona que ya no esté con mucho cariño, recordándole que es hora de lavar su pelo; por ejemplo, se le puede decir que su cabeza ya está oliendo mal. Esperar a que venga la persona. A veces pueden pasar varias décadas, así que es necesario emprender la tarea con mucha paciencia. Pedirle a la persona que ya no está que se siente en una silla o en un banco (jamás un sillón) y que lleve su cabeza levemente hacia atrás. Tomar la jarra y volcar la sustancia lavadora de pelo sobre la cabeza de la persona que ya no está. Al principio, volcar solo un chorrito y preguntarle si la temperatura es adecuada. Si dice que sí, volcar toda la sustancia. Si dice que no, aumentar o disminuir la temperatura de la sustancia según sea el caso. No es necesario hacer espuma ni enjuagar. Cuando se terminó la tarea, decirle a la persona que ya no está que se puede levantar y retirarse. Guardar la jarra fuera del alcance de niños.